
Mientras en otros rincones de la provincia el Día de la Cruz se celebra entre tablados y plazas, en Pinos Genil la tradición tiene nombre propio y un escenario natural: se celebra «El Día del Huevo». Una jornada donde el pueblo se vacía para llenar de vida los senderos, manteniendo vivo un ritual que es, por encima de todo, una oda a la convivencia y a la sencillez.
El Pan de Aceite: El Corazón de la Merienda
Si hay algo que define el sabor de este día es nuestro pan de aceite. A diferencia de otras zonas, el auténtico pan de Pinos para esta jornada es una pieza rica y aromática, elaborada con su toque de sésamo (ajonjolí) y pasas integradas en la masa. Según el gusto de cada casa, se encarga en la panadería en formato de barra, hogaza o rosca.
Es fundamental reivindicar que la tradición genuina de Pinos Genil es llevar los elementos por separado. La costumbre de meter el huevo cocido dentro de la masa, al estilo del «hornazo», llegó después como una influencia de otros municipios. Para el pinero de raíz, el rito consiste en pelar el huevo y acompañarlo con el pan, saboreando cada ingrediente en su estado puro.
Un Menú de Contrastes: La Cesta Tradicional
La merienda de «El Día del Huevo» es un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado. En la cesta, junto al pan de aceite, nunca faltan:
- El Huevo Cocido: El protagonista que da nombre a la festividad.
- La Bolsa de Pasas: Un básico imprescindible para picar y acompañar el resto de los alimentos.
- Las Nísperas: La fruta reina de mayo, que aporta el frescor necesario tras la caminata.
- Tabletas de Chocolate: El bocado dulce que, junto al pan de aceite y las pasas, redondea el festín campero.
Los Parajes Sagrados: El Crispín y El Purche
Para celebrar este día hay que ganar el terreno. La tradición es inseparable de sus parajes, y cada familia tiene su destino predilecto:
- El Crispín: El cerro que vigila el municipio. Subir al Crispín es cumplir con la tradición más pura; es el balcón natural desde el cual la merienda sabe a gloria tras el esfuerzo de la subida.
- El Purche: La alternativa hacia las alturas, buscando los llanos y el aire fresco que baja de la Sierra.
En cualquiera de estos lugares, las mantas en el suelo y el trasiego de vecinos crean un ambiente único. Es el momento de compartir, de jugar y de disfrutar de una jornada lúdica donde las risas de los niños y las charlas de los mayores son la única banda sonora.
Un Legado que Perdura
«El Día del Huevo» es mucho más que una salida al campo; es el hilo invisible que une a las generaciones de Pinos Genil. Es el día en que los pineros reafirman su identidad, volviendo a los mismos cerros donde sus antepasados ya pelaban huevos y compartían pan de aceite cada 3 de mayo.
En un mundo cada vez más acelerado, celebrar «El Día del Huevo» es un recordatorio de que la felicidad reside en las cosas más simples: el contacto con nuestra tierra en el Crispín o el Purche y el sabor inconfundible de nuestra infancia compartido con los nuestros.







